Enfermedad de Crohn en niños

¿Con que frecuencia se produce la enfermedad de Crohn en niños?

Desgraciadamente la enfermedad de Crohn se produce en cualquier momento de nuestra vida independientemente del sexo o de la edad que podamos llegar a tener; no obstante, aunque no se sabe muy bien porque, afecta más a las personas jóvenes. La mayor parte de las personas que tienen esta enfermedad ha sido porque se le ha iniciado en la infancia o en la adolescencia y la han mantenido durante toda su vida.

Según un estudio que se realizó en España, se concluyó que un 33% de los afectados eran menores de 20 años.

¿Cuáles son las causas de la Enfermedad de Crohn?

Aunque hay muchas líneas de investigación abiertas con el objetivo de determinar su origen, todavía no hay nada claro, lo que se sabe son meras conjeturas. Según los estudios, cuando esta enfermedad se manifiesta en un miembro familiar aumenta la probabilidad en un 20-30% de que también la pueda tener otro familiar cercano (no siempre es la enfermedad de Crohn, también puede ser otro tipo de trastorno de carácter intestinal). También se ha observado la relación de los padres e hijos en base a esta enfermedad. Normalmente, en el caso de que se herede, aparece más prontamente en el hijo que en el progenitor… aunque no siempre se hereda. Es cierto que tiene una base genética aunque aún no se sabe los factores que llevan a que se transmita de esta manera.

¿Existe alguna diferencia entre la enfermedad de Crohn en niños y la de los adultos?

La enfermedad de Crohn es exactamente la misma tanto en niños como en personas adultas. Ahora bien, si que es cierto que existen algunas diferencias fundamentales. Tienes que saber que cualquier tipo de enfermedad, sea la de Crohn o no, puede afectar al proceso de crecimiento de un niño y también a su desarrollo sexual.

También es verdad que cuanto antes se manifieste una enfermedad de carácter crónico mayores serán las posibilidades de que se produzcan complicaciones a lo largo de su vida.

A continuación vamos a destacar algunas diferencias básicas de esta enfermedad cuando se produce en un niño.

Cambios en la talla del pequeño

Si un niño se encuentra en periodo de crecimiento y empieza a tener la enfermedad de Crohn puede darse que el crecimiento se ralentice o, incluso en casos más extremos, se pueda llegar a paralizar completamente. Existen muchos motivos por los que se puede llegar a producir este comportamiento. Básicamente que el niño tenga menos apetito derivado de los síntomas por lo que comerá menos. Además, también puede ser que las molestias abdominales y las diarreas dificulten la ingestión de diferentes grupos de alimento.
También hay que tener en cuenta que debido a la inflamación que se produce en el interior del estómago, gran parte de los nutrientes que se deberían de quedar en el interior del organismo, son expulsados al interior.

Cuando un niño empieza la pubertad (alrededor de los 12 años) empezará a ver aumentado su apetito ya que se trata de un periodo de crecimiento que aumenta de forma radical. El problema es que es bastante probable que la enfermedad se produzca en esos momentos de su vida, por lo que así es más sencillo de comprender porque los niños que tienen la enfermedad de Crohn normalmente tienen déficit de crecimiento.

Osteropenia

Cuando hablamos de la osteropenia nos estamos refiriendo a déficit del fósforo y del calcio que los huesos deberían de tener para mantener su estructura. Cerca de un porcentaje de un 25% de los niños experimentan este problema en el momento en el que se les diagnostica la enfermedad de Crohn.

El problema es que la masa ósea debe de desarrollarse de forma adecuada para poder enfrentarse a ciertas situaciones en su futuro (por ejemplo, cuando una persona hace demasiado deporte o tiene una vida sedentaria, cuando está embarazada o llega a la menopausia).

Si el paciente sufre de osteropenia es muy probable que a lo largo de su vida pueda llegar a experimentar los efectos de esta dolencia.

¿Cómo se trata la enfermedad en niños?

Básicamente se siguen las mismas pautas que en los adultos. Por un lado nos basaremos en que sigan una dieta equilibrada, controlaremos la ingesta de ciertos alimentos y ante cualquier duda consultaremos a un médico.

El facultativo determinará si necesita algún tipo de médico o si necesitan cirugía en el caso de que la medicación ya no sea capaz de controlar los síntomas.

Si se controlan los síntomas se puede tener una vida más o menos normal.